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di Mariella Moresco Fornasier

 

 

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En defensa del pluralismo y la libertad de opinión     (16 settembre 2003)

 

 

mondocaraibi@yahoo.it

 

En defensa del pluralismo y la libertad de opinión

  
 

   

Queridos hombres y mujeres de palabra:   

Les rogamos un favor urgente: presten atención a la carta que enviamos ayer por Cronopios al Presidente Uribe, pidiéndole respeto y cordura después de sus irresponsables declaraciones en contra de los escritores, las ONG y los defensores de los Derechos Humanos, a quienes trató de terroristas sin medir las consecuencias que esto pueda tener en contra de los desarmados que nos enfrentamos a los desalmados sólo con la palabra y la esperanza de recuperar la armonía para todos . 

Es muy importante que nos ayuden a recolectar firmas de escritores, artistas e intelectuales y de gente simpatizante del Arte y la Cultura, para que por lo menos exista un testimonio de protesta contra esa posición radical de quien gobierna al país. Todos  ustedes saben bien que Cronopios ondea la bandera del pacifismo a través de la creación, inclusive hablamos de la necesidad de "aplacar" (no derrotar ni atacar) a los violentos, pero en este momento, si no se sienta un precedente, las cosas pueden ser muy graves para quienes estamos en la lucha con criterios de conciliación. 

Les rogamos, entonces, que reenvíen este mensaje a todos sus amigos y nos ayuden a recolectar nombres y números de cédulas de hombres y mujeres de palabra que quieran sustentar el documento desde cualquier lugar del mundo, y nos los hagan llegar inmediatamente.

Ignacio Ramírez
Cronopios - Diario Virtual
Transv. 14 A # 115-58, of. 101
Telefax: (091) 2130509 - Celular (03315) 3409616
cronopios@cable.net.co
Bogotá - Colombia

 

 

 
Señor Presidente: no se equivoque
 
La Revista Número hizo llegar esta carta a Cronopios – Diario virtual para hombres y mujeres de palabra, donde proclamamos que la mayoría de los colombianos somos gente de paz y estamos en la obligación de unirnos para aplacar a los violentos. La distribuimos para que los artistas, intelectuales y militantes del Arte y la Cultura se solidaricen con esta cruzada de paz, que sólo pide respeto y conciencia de cómo a través de declaraciones equivocadas de nuestro Presidente, surge el espectro de la amenaza contra quienes defendemos los derechos humanos, precisamente para que cese esta inhumana situación de todos contra todos sin justificación alguna. Envíe ahora mismo su mensaje de apoyo a numero@elsitio.net.co porque tenemos el deber de recuperar el valor y el poder de la palabra.
 
 
Bogotá, 11 de septiembre del 2003
 
Señor Presidente Álvaro Uribe Vélez:  

Con asombro y preocupación hemos leído su respuesta a los variados diagnósticos aparecidos recientemente sobre la naturaleza y dinámica del prologado conflicto colombiano y a las evaluaciones críticas que numerosas ONG hacen de su gobierno y de su  política de «Seguridad Democrática». 

Su discurso del 8 de septiembre, por la ocasión y por el contexto en que se produjo, constituye una peligrosa equivocación. Parte de la solución del conflicto, señor Presidente, es el reconocimiento de la pluralidad de visiones sobre el mismo.  

En un país como Colombia, en donde desde hace varias décadas han sido amenazados, perseguidos y asesinados dirigentes populares, miembros de organizaciones de derechos humanos, escritores, académicos y periodistas, es inaudito que el Presidente de la República se refiera a muchos de ellos como: «escritores y politiqueros que finalmente le sirven al terrorismo y que se escudan cobardemente en la bandera de los derechos humanos».  

La democracia colombiana ha sobrevivido hasta hoy no a pesar sino en parte gracias al trabajo valeroso de los grupos de derechos humanos y de víctimas, y a la opinión vigilante de intelectuales y periodistas. Sin su labor de escrutinio permanente sobre las acciones de la insurgencia y la contrainsurgencia y sobre la gestión de las fuerzas armadas y de policía habría resultado aún más difícil evitar el desbordamiento del conflicto y asegurar la irrenunciable tarea del Estado de defender la democracia y el imperio del derecho.  

Los defensores de derechos humanos y los forjadores de opinión, a través de su trabajo de crítica y de denuncia, son hoy un pilar fundamental para la preservación y para la construcción de la democracia y del Estado colombianos. No los maltrate. No los convierta, a través de acusaciones intemperantes, en blanco de potenciales retaliaciones. Recuerde que para los más radicales, sus calificativos se pueden convertir en autorizaciones para lo peor. Administre con prudencia su enorme capital político.  

Es cierto que los defensores de derechos humanos y los analistas del conflicto pueden ser  incómodos. Es cierto que reflejan todos los colores del espectro ideológico, desde la derecha hasta la izquierda radical, pero también es cierto que su centro humanitario es cada vez más grande, que su deslinde de las organizaciones armadas irregulares es cada vez más

inequívoco y que así lo entiende y reconoce la comunidad humanitaria internacional que confía en ellos. Así lo acaban de ratificar en sendos pronunciamientos Naciones Unidas, la Unión Europea, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y Human Rights Watch.  

Señor Presidente, no se equivoque al definir al enemigo. Persiga a los paramilitares y a las guerrillas, persiga a los narcotraficantes y a los corruptos, y no deje de perseguir a los apoyos del paramilitarismo dentro del mismo Estado. Es su obligación constitucional. Pero no trate a los grupos de derechos humanos y a sus contradictores políticos o ideológicos

como enemigos. No ponga en juego su legitimidad internacional y no deje a la sociedad colombiana huérfana de su capacidad de denuncia y de su solidaridad. Ellos ciertamente no representan toda ni la única verdad, pero sin ellos la guerra se convierte en el imperio de la mentira.  

Transforme los argumentos de la comunidad nacional e internacional de derechos humanos en sus propios argumentos y hágase fuerte con ellos dentro del Estado y para beneficio de la sociedad.  

Usted, señor Presidente, fue elegido democráticamente hace un año y se comprometió a defender la vida, honra y bienes de todos los colombianos. Hoy le hacemos un clamoroso llamado a cumplir fielmente su juramento.

 
Atentamente,
 
Gonzalo Sánchez Gómez, Juan Gabriel Tokatlian, William Ospina, Iván Orozco, Ana Cristina Mejía, Alfredo Molano, Álvaro Camacho Guizado, Guillermo González Uribe, Marcela Campuzano, Maria Clara Ramos, Esmeralda Triana González, Ignacio Ramírez...

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