En
defensa del pluralismo y la libertad de opinión
Queridos hombres y mujeres de palabra:
Les rogamos un favor urgente: presten
atención a la carta que enviamos ayer por Cronopios al Presidente
Uribe, pidiéndole respeto y cordura después de sus irresponsables
declaraciones en contra de los escritores, las ONG y los defensores de
los Derechos Humanos, a quienes trató de terroristas sin medir las
consecuencias que esto pueda tener en contra de los desarmados que nos
enfrentamos a los desalmados sólo con la palabra y la esperanza de
recuperar la armonía para todos .
Es muy importante que nos ayuden
a recolectar firmas de escritores, artistas e intelectuales y de gente
simpatizante del Arte y la Cultura, para que por lo menos exista un
testimonio de protesta contra esa posición radical de quien gobierna al
país. Todos ustedes saben bien que Cronopios ondea la bandera del
pacifismo a través de la creación, inclusive hablamos de la necesidad
de "aplacar" (no derrotar ni atacar) a los violentos, pero en
este momento, si no se sienta un precedente, las cosas pueden ser muy
graves para quienes estamos en la lucha con criterios de conciliación.
Les rogamos, entonces, que reenvíen este mensaje a todos sus amigos y
nos ayuden a recolectar nombres y números de cédulas de hombres y
mujeres de palabra que quieran sustentar el documento desde cualquier
lugar del mundo, y nos los hagan llegar inmediatamente.
Ignacio Ramírez
Cronopios - Diario Virtual
Transv. 14 A # 115-58, of. 101
Telefax: (091) 2130509 - Celular (03315) 3409616
cronopios@cable.net.co
Bogotá - Colombia
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Señor
Presidente: no se equivoque
La
Revista Número hizo llegar esta carta a Cronopios – Diario
virtual para hombres y mujeres de palabra, donde proclamamos que
la mayoría de los colombianos somos gente de paz y estamos en
la obligación de unirnos para aplacar a los violentos. La
distribuimos para que los artistas, intelectuales y militantes
del Arte y la Cultura se solidaricen con esta cruzada de paz,
que sólo pide respeto y conciencia de cómo a través de
declaraciones equivocadas de nuestro Presidente, surge el
espectro de la amenaza contra quienes defendemos los derechos
humanos, precisamente para que cese esta inhumana situación de
todos contra todos sin justificación alguna. Envíe ahora mismo
su mensaje de apoyo a numero@elsitio.net.co
porque tenemos el deber de recuperar el valor y el poder
de la palabra.
Bogotá,
11 de septiembre del 2003
Señor
Presidente Álvaro Uribe Vélez:
Con
asombro y preocupación hemos leído su respuesta a los variados
diagnósticos aparecidos recientemente sobre la naturaleza y dinámica
del prologado conflicto colombiano y a las evaluaciones críticas
que numerosas ONG hacen de su gobierno y de su política
de «Seguridad Democrática».
Su discurso del 8 de septiembre,
por la ocasión y por el contexto en que se produjo, constituye
una peligrosa equivocación. Parte de la solución del conflicto,
señor Presidente, es el reconocimiento de la pluralidad de
visiones sobre el mismo.
En
un país como Colombia, en donde desde hace varias décadas han
sido amenazados, perseguidos y asesinados dirigentes populares,
miembros de organizaciones de derechos humanos, escritores, académicos
y periodistas, es inaudito que el Presidente de la República se
refiera a muchos de ellos como: «escritores y politiqueros que
finalmente le sirven al terrorismo y que se escudan cobardemente
en la bandera de los derechos humanos».
La
democracia colombiana ha sobrevivido hasta hoy no a pesar sino
en parte gracias al trabajo valeroso de los grupos de derechos
humanos y de víctimas, y a la opinión vigilante de
intelectuales y periodistas. Sin su labor de escrutinio
permanente sobre las acciones de la insurgencia y la
contrainsurgencia y sobre la gestión de las fuerzas armadas y
de policía habría resultado aún más difícil evitar el
desbordamiento del conflicto y asegurar la irrenunciable tarea
del Estado de defender la democracia y el imperio del derecho.
Los
defensores de derechos humanos y los forjadores de opinión, a
través de su trabajo de crítica y de denuncia, son hoy un
pilar fundamental para la preservación y para la construcción
de la democracia y del Estado colombianos. No los maltrate. No
los convierta, a través de acusaciones intemperantes, en blanco
de potenciales retaliaciones. Recuerde que para los más
radicales, sus calificativos se pueden convertir en
autorizaciones para lo peor. Administre con prudencia su enorme
capital político.
Es
cierto que los defensores de derechos humanos y los analistas
del conflicto pueden ser incómodos. Es cierto que
reflejan todos los colores del espectro ideológico, desde la
derecha hasta la izquierda radical, pero también es cierto que
su centro humanitario es cada vez más grande, que su deslinde
de las organizaciones armadas irregulares es cada vez más
inequívoco
y que así lo entiende y reconoce la comunidad humanitaria
internacional que confía en ellos. Así lo acaban de ratificar
en sendos pronunciamientos Naciones Unidas, la Unión Europea,
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía
Internacional y Human Rights Watch.
Señor
Presidente, no se equivoque al definir al enemigo. Persiga a los
paramilitares y a las guerrillas, persiga a los narcotraficantes
y a los corruptos, y no deje de perseguir a los apoyos del
paramilitarismo dentro del mismo Estado. Es su obligación
constitucional. Pero no trate a los grupos de derechos humanos y
a sus contradictores políticos o ideológicos
como
enemigos. No ponga en juego su legitimidad internacional y no
deje a la sociedad colombiana huérfana de su capacidad de
denuncia y de su solidaridad. Ellos ciertamente no representan
toda ni la única verdad, pero sin ellos la guerra se convierte
en el imperio de la mentira.
Transforme
los argumentos de la comunidad nacional e internacional de
derechos humanos en sus propios argumentos y hágase fuerte con
ellos dentro del Estado y para beneficio de la sociedad.
Usted,
señor Presidente, fue elegido democráticamente hace un año y
se comprometió a defender la vida, honra y bienes de todos los
colombianos. Hoy le hacemos un clamoroso llamado a cumplir
fielmente su juramento.
Atentamente,
Gonzalo
Sánchez Gómez, Juan Gabriel Tokatlian, William Ospina, Iván
Orozco, Ana Cristina Mejía, Alfredo Molano, Álvaro Camacho
Guizado, Guillermo González Uribe, Marcela Campuzano, Maria
Clara Ramos, Esmeralda Triana González, Ignacio Ramírez...
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