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Voci dall'America Latina

 

di Mariella Moresco Fornasier

 

 

Altre Voci dall'America Latina

 

Le pagine della cultura

Blanca Negra  

Cuatro cuentos colombianos

Gabriel Garcia Marquez: "¿Como se siente?".....   

 

 

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Blanca Negra

 

Por Ruth Noemí Sanabria

Al final de septiembre concluyó en Moniquirá, una nueva versión del Encuentro Nacional de Escritores que desde hace casi tres décadas se dan cita allí para hablar de literatura e intercambiar detalles vivenciales sobre la experiencia creativa. Este año convocaron a un concurso estudiantil para cuentistas aficionados, en el cual participaron varias decenas de muchachos y muchachas de la región. El jurado calificador otorgó por unanimidad el Primer Premio a esta singular versión fantástica de un imaginario país tan identificable en la realidad como coincidencial en los reales personajes surrealistas que en él emergen, convergen y divergen. Su autora es una chica de 14 años, estudiante del grado octavo en el Instituto Técnico Agropecuario de Tununguá, Boyacá. ¿Será puro cuento? El texto se publica tal como llegó al concurso.  Lea y opine.

 

Cronopios – Agencia de Prensa

cronopios@cable.net.co  prensacronopios@hotmail.com                                                                    


Érase una vez niña que vivía en un bosque. Su nombre era Blanca Negra. Un día Blanca Negra iba caminando por el bosque y se encontró con siete enanos que vivían en una parroquia y estaban estudiando para ser sacerdotes.

Blanca Negra era una niña muy linda; lo que la gente no sabía era que era muy mala y le gustaba la acción. Cuando cumplió quince años se emborrachó con sus amigas de confianza y se fue a bailar a la discoteca “Colombia en paz”, donde se desordenó totalmente hasta llegar a drogarse.

Su madre era muy buena y se llamaba Noemí Sanín; y su padrastro se llamaba Andrés Pastrana, quien tenía plata y era buen padrastro, pero Blanca Negra lo odiaba con todas sus fuerzas, pues siempre tuvo en mente que él no era su verdadero padre.

Todos los días iba a rumbear con sus amigas a la discoteca “Colombia en paz” y una vez, como de costumbre, se fue de rumba y al llegar a la discoteca se encontró con un joven llamado Michael Jackson, con quien en poco tiempo se hicieron muy buenos amigos. Él se enamoró perdidamente de ella pero a Blanca Negra no le gustaba Michael; es más:  le parecía

espantoso. Él la quería tanto que un día no pudo más y decidió llevarle serenata al castillo de Blanca Negra, quien dormía en su lecho y al escuchar el ruido salió por la ventana y lo trató tan mal, que hasta le echó un baldado do agua fría. Michael se fue muy triste y desilusionado; decidió ir a una cantina a desahogar su pena, pues estaba tan desesperado que no sabía qué hacer.

Al día siguiente decidió invitarla a comer pizza; ella aceptó. Se fueron y, en un corto descuido, Blanca Negra le echó un poquito de pimienta a la pizza de Michael, quien se la comió y a los pocos momentos tuvo que ir al baño. Cuando salió, Blanca Negra le preguntó:

 

-¿Qué te pasa querido? Él le respondió: es que el estómago me hace cosquillas. Ella le ofreció gaseosa, él se la tomó con ansia, pero al momento sintió un gran rebote y muchas ganas de vomitar; entonces decidió pagar la cuenta e irse con Blanca Negra al teatro. Cuando entraron a la sala, antes de sentarse Michael, Banca Negra le pegó chicle a la silla y el problema fue al irse para la casa, pues no pudo despegarse de la silla y le tocó comprarla y llevarla para su casa porque no se pudo quitar.

Al Día siguiente Blanca Negra iba con sus amigas al Colegio y Michael le preguntó vas al colegio y ella le responde:

-¿No te das cuenta, bobo? ¿No ves que voy con mis amigas para el colegio? Él se sintió muy mal y no dijo nada. Al día siguiente su padrastro Andrés Pastrana le pregunta ¿Cómo va en el Colegio? Blanca Negra, como odiaba tanto a su padrastro y a su madre, le contestó:

 

-¿Sabes qué? Tú y mi madre váyanse al infierno, debería darles una buena purga para que

se salgan de la honda y no me vuelvan a molestar más la vida. Ella estaba tan cansada con su padrastro y su madre,  que al poco tiempo decidió matarlos y quedarse con todo lo que poseían ya que estos eran dueños del Caguán y las Torres Gemelas. En realidad todo le salió como había planeado, pero solo una cosa le faltaba: destruir a los siete enanitos que vivían en el pueblo para así acabar con la evidencia, pero el enano más inteligente de todos juró venganza contra esta malvada Blanca Negra. Decidió viajar a la ciudad a estudiar karate y aprender defensa personal para así poder buscar a esta malvada mujer y hacerle pagar por todo lo malo que había hecho. Mientras él planeaba su venganza, Blancanegra estaba en la zona del Caguán vendiendo este terreno a Manuel Marulanda y luego hablar con Carlos Castaño para llegar a un acuerdo sobre cese al fuego. Ella logró vender el terreno y se marchó a la capital a estudiar un curso de Inglés para poder ingresar a los EEUU y poder vivir en las torres Gemelas.

Allí quería disfrutar de sus riquezas, pero le faltaba algo: cambiarse de nombre para así no despertar sospechas sobre el asesinato. Pensó bien y fue a una registraduría y se cambió el nombre por el de Moníta Retrechera.

En la ciudad conoció a un muchacho llamado Osama Bin Laden, en una fiesta. Él era un muchacho muy descomplicado y muy loco, cuando la vio se enamoró perdidamente de ella, pero ella solamente lo quería como amigo. Luego en donde estaba estudiando conoció a un profesor de inglés y fue amor a primera vista el se llamaba William Bush. Se saludaron. Al día siguiente William la invitó a cenar, se hablaron se hicieron amigos y al poco tiempo se hicieron novios, ella terminó de estudiar y se fue a los EEUU junto con William Bush.

Mientras la Monita Retrechera se estaba enamorando más de William, el enano planeaba su venganza,  se fue para ciudad y allí se enteró que allí no había ninguna Blanca Negra.

El enanito investigó bien y se enteró que se había cambiado de nombre y ahora se llamaba la Monita Retrechera y que estaba en los EEUU. Él se marchó a dicho país en busca de esa malvada mujer. La buscó y la encontró en las torres gemelas y su plan no le falló; había secuestrado a William Bush y le exigió a cambio las torres Gemelas, ella se acordó de Osama, lo llamó y le pidió el favor que liberara al profesor William Bush sano y salvo a cambio de dinero. Osama le ayudó pensando que así podía recuperar su amor, y se lo entregó sano y salvo; ella le dio el dinero suficiente y le agradeció. Osama, sin embargo, no quedó conforme con esto.

Tiempo después, Osama decidió buscarla y hablarle de sus buenas intenciones pero ella no lo aceptó. Al sentirse despreciado por ella, decidió atentar contra la vida de la Monita Retrechera.

Un día Osama Bin Laden atentó contra las torres Gemelas de propiedad de la Monita Retrechera y de William Bush, pero como ella era tan lista, no les ocurrió nada. Como no pudo acabar con esta hermosa y malvada mujer, decidió suicidarse por amor. Mientras que en Afganistán velaban a Osama, William y la Monita Retrechera disfrutaban de una hermosa playa del Caribe.

Después de esas hermosas vacaciones en la playa, decidieron casarse en el pentágono. Después de un tiempo tuvieron dos hijos: ellos se llamaron Arnold Shwazeneger y Shakira, quienes fueron muy queridos por todo el mundo.

 

Cuatro cuentos colombianos

 

de Armando Romero

 

Armando Romero (Cali, 1944), poeta, narrador y ensayista, es profesor de literatura latinoamericana, especializado en poesía, en la Universidad de Cincinnati. 

Viajero, nadaísta, buen amigo y buen hombre de palabra, ha publicado obras de todos los géneros literarios en diversos países de América. Entre ellas: El nadaísmo (1988) y La esquina del movimiento (1992). Bajo el sello de Monte Ávila: El demonio y su mano (1975) y La casa de los vespertilios (1983). La piel por la piel , Cuatro líneas, Hagión oros (El Monte Santo) y  La raíz de las bestias, del cual hemos tomado esta selección para Cronopios.

Así dicen que meditaba el viejo Diógenes por los meandros de Alejandría.

 

Cronopios - Diario virtual para hombres y mujeres de palabra  - Jueves 5 de noviembre  2002

cronopios@cable.net.co  prensacronopios@hotmail.com

 


El cínico   

Debo pensar en un pájaro que ocupe la mitad del cielo. A1 ponerle plumas se crean nubes; al dejarle pico se inauguran rayos; al plantarle patas se siembran tormentas. Un pájaro como ese está destinado a alimentarse de sueños. Uno es el sueño que lo sueña para mantener en alto su vuelo. Otro es el sueño que lo inventa para que él lo devore. Si lo miras sale el sol por entre sus pupilas; si pasas sin reparar en él cae nieve todo el día. Inventa entonces una jaula tan grande como la otra mitad del cielo, y espera paciente que entre en ella. Con la jaula en la mano irás al mercado a pregonar que estás despierto, y la jaula será tu linterna y el pájaro la luz que te ilumina.

 

 

Pintor      

Varios pintores amigos vinieron a mi estudio hoy para ver lo que he estado haciendo. "He comido maíz por la mañana", les digo y se quedan encantados en la radiante belleza genital de las mazorcas y sus pelos dorados. "He  tendido la cama con mucho cuidado", les digo y ven trigo  en los valles y arroz florecido en los pantanales. "He hecho el amor con mi mujer en la cocina", les digo y encuentran la  luz de las noches en el trópico, el reverbere del sol contra  las dunas. "Me he tirado a dormir en el suelo", les digo y  ven la forma entre las formas, el blanco sobre el blanco. Mis amigos pintores se han ido muy contentos.

 

Divertimento sobre tema conocido

Entre una y otra nota Salustiano, el pianista, decidió cultivar flores. En esos silencios que se abrían al galope de las teclas y que semejaban un valle entre montañas o corrían estrechos como un río presuroso por un cañón, empezó a plantar flores que armonizaban no sólo con sus propios gustos sino que buscaban comprender en forma y contenido al artista cuya obra estaba interpretando. Eran flores blancas y amarillas los nelumbios que de súbito aparecieron entre los tonos del allegro de la primera sonata de Beethoven, pero en el adagio era el amaranto, flor del amor, la que se deslizaba por entre sus dedos. De Liszt fue la flor de lis que creció por entre los pies de Fausto danzando con una doncella ese vals que sólo Mefisto había podido crear; tiernas eran las magnolias en ese diálogo de temas en las variaciones sinfónicas de Franck; flores de oriente, flores de retórica en el concierto número cinco de Saint-Saens; y así, trinitarias, calas, perpetuas moradas o anacaradas, flores del Espíritu Santo, flores del aire, del paraíso, de la sangre, viento de claveles y gardenias, toda esta efervescencia de flores desmidiéndose por el estrado empezó a llenar todos los espacios que la música de su piano abría con cuerdas y teclas; proporcionales a la caída de los silencios, en sus conciertos las flores habían empezado a hacerse visibles para la audiencia. Críticos y público nunca desentrañaron el secreto de Salustiano. Pensaron y escribieron que sus aplausos se traducían en flores que alguien, de amor enloquecida, le lanzaba desde un lugar secreto en la sala. Nadie supo entonces que las flores venían de los adentros de su piano y que flotaban en el aire al asalto de las notas.

Moro en la costa

 De todos los animales que podemos inventar la holoturia ya la inventó un poeta amigo que camina con los pies de para atrás. Inventó la holoturia porque no le quedaba remedio. Ese gusanito fosforescente que no tiene fin ni principio fue su respuesta a animales más sofisticados, como el holópodo o la holopendra, los cuales se arrastran o vuelan por plazas y pasillos, y con su fuerza descomunal nos dominan y atemorizan.

Las holoturias, por lo contrario, tienen una particularidad muy extraña: todos quieren aplastarlas ya sea con los pies o las manos. Por ejemplo, si las ven trepando por los barrotes de la cama las apachurran con las manos, si se las encuentran en el baño lo hacen con los pies. Nuestro amigo poeta sufre, como es de suponerse, y sin embargo sus dedos hábiles y sus pies siempre en retirada escarban el aire para producir más y más holoturias. Hasta el hartazgo.

 

Gabriel Garcia Marquez: "¿Como se siente?".....



¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino?

¿Cómo se siente el miedo apretando tu pecho, el pánico que provocan el ruido ensordecedor, las llamas sin control, los edificios que se derrumban, ese terrible olor que se mete hasta el fondo en los pulmones, los ojos de los inocentes que caminan cubiertos de sangre y polvo?

¿Cómo se vive por un día en tu propia casa la incertidumbre de lo que va a pasar?

¿Cómo se sale del estado de shock?

En estado de shock caminaban el 6 de agosto de 1945 los sobrevivientes de Hiroshima. Nada quedaba en pie en la ciudad luego que el artillero norteamericano del Enola Gay dejara caer la bomba.

En pocos segundos habían muerto 80.000 hombres mujeres y niños. Otros 250.000 morirían en los años siguientes a causa de las radiaciones. Pero ésa era una guerra lejana y ni siquiera existía la televisión.

¿Cómo se siente hoy el horror cuando las terribles imágenes de la televisión te dicen que lo ocurrido el fatídico 11 de septiembre no pasó en una tierra lejana sino en tu propia patria?

Otro 11 de setiembre, pero de 28 años atrás, había muerto un presidente de nombre Salvador Allende resistiendo un golpe de Estado que tus gobernantes habían planeado. También fueron tiempos de horror, pero eso pasaba muy lejos de tu frontera, en una ignota republiqueta sudamericana.

Las republiquetas estaban en tu patio trasero y nunca te preocupaste mucho cuando tus marines salían a sangre y fuego a imponer sus puntos de vista.

¿Sabías que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina? Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Haití, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada.

Hace casi un siglo que tus gobernantes están en guerra. Desde el comienzo del siglo XX, casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera particip! ado. Claro, las bombas siempre explotaron fuera de tu territorio, con excepción de Pearl Harbor cuando la aviación japonesa bombardeó la Séptima Flota en 1941. Pero siempre elhorror estuvo lejos.

Cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo en medio del polvo, cuando viste las imágenes por televisión o escuchaste los gritos porque estabas esa mañana en Manhattan, ¿pensaste por un segundo en lo que sintieron los campesinos de Vietnam durante muchos años? En Manhattan, la gente caía desde las alturas de los rascacielos como trágicas marionetas. En Vietnam, la gente daba alaridos porque el napalm seguía quemando la carne por mucho tiempo y la muerte era espantosa, tanto como las de quienes caían en un salto desesperado al vacío. Tu aviación no dejó una fábrica en pie ni un puente sin destruir en Yugoslavia. En Irak fueron 500.000 los muertos.

Medio millón de almas se llevó la Operación Tormenta del Desierto. ¿Cuánta gente murió quemada, mutilada, acribillada, aplastada, desangrada en lugares tan exóticos y lejanos como Vietnam, Irak, Irán, Afganistán, Libia, Angola, Somalia, Congo, Nicaragua, Dominicana, Camboya, Yugoslavia, Sudán, y una lista interminable? En todos esos lugares los proyectiles habían sido fabricados en factorías de tu país, eran apuntados por tus muchachos, por gente pagada por tu departamento de Estado, y sólo para que tu pudieras seguir gozando de la forma de vida americana.

Hace casi un siglo que tu país está en guerra con todo el mundo. Curiosamente, tus gobernantes lanzan los jinetes del apocalipsis en nombre de la libertad y de la democracia. Pero debes saber que para muchos pueblos del mundo (en este planeta donde cada día mueren 24.000 pobladores por hambre o enfermedades curables), Estados Unidos no representa la libertad, sino un enemigo lejano y terrible que sólo siembra guerra, hambre, miedo y destrucción. Siempre han sido conflictos bélicos lejanos para ti, pero para quienes viven allá es una dolorosa realidad cercana una guerra donde los edificios! se desploman bajo las bombas y donde esa gente encuentra una muerte horrible. Y las víctimas han sido, en el 90 por ciento, civiles, mujeres, ancianos, niños (efectos colaterales).

¿Qué se siente cuando el horror golpea a tu puerta aunque sea por un sólo día?

¿Qué se piensa cuando las víctimas en Nueva York son secretarias, operadores de bolsa o empleados de limpieza que pagaban puntualmente sus impuestos y nunca mataron una mosca?

¿Cómo se siente el miedo?

¿Cómo se siente, yanqui, saber que la larga guerra finalmente el 11 de septiembre llegó a tu casa?

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